Sin que exista lugar al más mínimo género de dudas, uno de los más grandes jugadores de Mus de todos los tiempos. De los pasados y de los venideros, porque para igualarle habrá que, o bien clonarle, o bien empezar a jugar al mus en el vientre materno, para llegar a alcanzar algún día su nivel, cosas ambas que veo dificilillas.
Tiene ese cariñoso sobrenombre porque le gusta beber cerveza, como a todos, aunque casi nadie le llama así en una partida de Mus, porque lo mas suave que he escuchado para referirse a él es MAMON, dadas las habilidades que muestra, que llevan a sus contrarios al límite de esa zona llamada desesperación.
Es analítico, polifacético, razonador y astuto como nadie. Se la suda, literalmente hablando, lo que lleven los contrarios. Tiene siempre claro cual es su jugada y cuales son las artimañas que va a usar para hacerla valer, y le salen bien, que es lo que lleva a los contrarios a donde dije antes.
Se adapta como nadie a todas las parejas posibles, cualidad muy difícil de encontrar en cualquier jugador de Mus. Por esa razón jugar con el suele estar muy disputado.
Conmigo le va (nos va) magníficamente. Estar de pareja en una competición de Mus es mala noticia para el resto de participantes, sobre todo de los que nos conocen, que ya barruntan la más que probable pérdida de la partida en el caso de que les toque jugar contra nosotros.
No le veo debilidades reseñables. Todo su juego es sólido y consistente. Para mi es una garantía tenerle como compañero porque me permite desarrollar una de las facetas que mas me gustan del mus, y que no voy a comentar aqui, para no dar pistas al resto de contrincantes que pueda tener, los cuales, de conocerla, se lanzarán como buitres carroñeros a explotarla.
Eso sí, en toda partida tiene un punto de inflexión muy significativo que nadie conoce y que también me reservo para mí, a partir del cual los contrarios están irremisiblemente perdidos.
Pero el mejor "espuma" se manifiesta siempre después de las partidas. Hilarantes sus comentarios sobre las jugadas que ha habido. Es capaz de convertir la jugada mas seria en la mas cachonda de las anécdotas después de la partida, en tanto que la mayoría se entretiene en averiguar porque hizo esto o aquello, lamentarse por no haber cogido cartas o directamente cabrearse y perder el sueño.
En definitiva, un enorme jugador que, para mi, está más del lado artístico del mus que del científico.
No hay comentarios:
Publicar un comentario