domingo, 24 de abril de 2011

Tercera Regla Irrefutable del Mus

¿Duples de entrada?....que los juegue tu prima.


El peor escenario posible al empezar una partida de Mus se produce cuando en el primer reparto de naipes y, en consecuencia, al empezar lo que se denomina "mus corrido y sin señas",  levantamos los naipes y vemos un duples, cualquier duples.
Horror, cataclismo de dimensiones apocalípticas, anuncio de la llegada de los siete jinetes......
Los jugadores/as poco listos y avezados enseguida cortan el mus y se disponen a comenzar lo que creen va a ser una partida ganadora dado el inesperado comienzo existoso.  Craso error.  El único comportamiento posible en este caso es pasar la baraja,  estemos en la posición que estemos.  Calculo que habré jugado cuatrocientos millones ochocientas setenta y cinco mil trescientas quince partidas en las que me ha ocurrido eso.  Creed que desde la partida vigésimocuarta adopté la única conclusión posible:  desdeñar, despreciar, abjurar del duples y tirarlo.  Los datos científicos avalan que el jugador que corta con duples el mus corrido y sin señas PIERDE LA PARTIDA.  Naturalmente es una regla que encuentra excepciones.  Yo he conocido solo cinco.  Y en los cinco casos la pérdida de la partida por la pareja contraria cuando cometí la imprudencia de cortar con duples se debió a una mala gestión de la misma por dicha pareja,  a no saber jugar sus cartas en el momento apropiado,  y aún así los resultados fueron ajustadísimos. 
Soy mundialmente conocido por haber introducido esa regla y haber abierto los ojos a mis amigos/as musolaris.  Efectivamente,  en los campeonatos que se juegan en Córdoba se comenta mucho el asunto.  Un ejemplo: un buen amigo, Juan Gómez,  que lleva con resigación el apodo de "tristoncio" que le adjudicó en no menos amigo Carlos Navarro,  pese a ser un tipo con un sentido del humor bastante fino,  me vino a comentar en una ocasión:  al darse los naipes vi duples de reyes cincos y pasé la baraja.  El siguiente jugador cortó el mus y hubo órdago a pares.  Había cortado con duples de reyes cuatros.  Finalmente el imprudente perdió la partida a manos de mi querido Juanito. En otra ocasión un amiguete que empieza en esto, y que aún tiene mucho que aprender,  mi amigo Antonio Reyes,  me vino a comentar en una parada que hicieron en una partida que se estaba jugando:   "he cortado con duples y hemos comentado en la mesa que según tu teoría debo perder la partida,  pero vamos ganado uno a cero".  Bien,  le volví a ver después de la partida y,  ¡¡oh sorpresa¡¡   la había perdido.
El duples de entrada es, pues, anuncio de fracasos, síntoma inequívoco de futuros pesares y terrible mal amenazante que hay que exorcizar inmediatamente.
Es difícil convencer de esto a aquellos jugadores mediocres, arribistas, abrazafarolas y cantamañanas de los que hablaba en la segunda regla, pero bueno, la labor del Doctor Honoris Causa en Envidología Aplicada (que soy yo, por supuesto), es tratar de enseñar.........

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